Hacia el invernadero perfecto
La Fundación Cajamar, el IFAPA y COEXPHAL difunden el programa Euphoros para el uso eficiente de los recursos en la agricultura protegida.
10 de Febrero de 2012 Comunicación
Reducir el uso de energía fósil, agua y fertilizantes, productos de protección del cultivo y residuos de sustratos manteniendo el rendimiento económico de los cultivos protegidos, han sido los objetivos del proyecto Euphoros, acrónimo de uso eficiente de los inputs en horticultura protegida, para conseguir un sistema productivo sostenible, y en el que han participado, entre otros centros y universidades europeas, la Estación Experimental de la Fundación Cajamar.
El proyecto EUPHOROS, acrónimo de Uso Eficiente de Inputs en Horticultura Protegida (Efficent Use of Inputs In Protected Horticulture), se desarrolla dentro del 7º Programa Marco de la Unión Europea y cuenta entre sus participantes con Universidades, Centros de Investigación y Empresas de reconocido prestigio que en Europa desarrollan su actividad en el ámbito de la Horticultura Protegida. Este proyecto, de cuatro años de duración (2008-2012), tiene un ámbito europeo y para ello, sus estudios y desarrollos se llevarán a cabo en tres condiciones climáticas, económicas y medioambientales, diferentes: España, Holanda y Hungría.
El objetivo general del proyecto es desarrollar un sistema productivo para la agricultura en invernadero que sea sostenible, en el que se elimine la necesidad de energía fósil y la emisión al medio de agua y fertilizantes, se minimice la huella del carbono, se reciclen los sustratos utilizados y se reduzca al mínimo el uso de productos fitosanitarios, manteniendo alta productividad y eficiencia en el uso de recursos.
El proyecto Euphoros es uno de los más importantes en los que la Estación Experimental de la Fundación Cajamar participa actualmente, siendo los componentes:
1 Wageningen UR- Greenhouse Horticulture (WUR), Holanda
2 Institut de Recerca I Tecnologia Agroalimentàries (IRTA), España
3 Università Degli Studi di Pisa (UNIPI), Italia
4 University of Warwick (WAR), Reino Unido
5 Estación Experimental Fundación Cajamar (EEFC), España
6 Applied Plant Research (WUR), Holanda
7 Ciba Specialty Chemicals (CIBA-Basf), Suiza
8 GroGlass (GROGLASS), Lituania
9 HortiMaX b.v. (HORTIMAX), Holanda
10 Perlite Italiana (PERLITE), Italia
11 Mòrakert Producer Organisation (MORAKERT), Hungria
12 Terra Humana (TERRA), Hungría
En el proyecto se desarrollan herramientas y sistemas innovadores que permitirán reducir el consumo y los residuos de energía, agua, fertilizantes y pesticidas. El equilibrio entre economía y medioambiente se consigue cuantificando la reducción en el uso insumos (recursos) y la emisión de carbono producida por cada componente, junto con sus consecuencias financieras y económicas.
Se han instalado, ensayado, realizado ajustes y evaluado, para los cultivos elegidos como representativos para el estudio (tomate y/o rosa): equipos, materiales de cubierta, técnicas de cultivo, sistemas de monitoreo y control en Holanda, España y Hungría. La participación de 5 socios comerciales y de una gran organización de productores garantiza la rápida implementación de los resultados más prometedores. El compromiso de involucrarse por parte de los de estamentos locales debe proporcionar retro-alimentación, y las actividades de difusión, como workshops nacionales e internacionales y un curso de formación, han sido incluidos para asegurar la transferencia de los resultados del proyecto al mercado y su aceptación.
La Estación Experimental de la Fundación Cajamar participa en este proyecto en el área de Energía, cuyo objetivo es desarrollar tecnologías, herramientas de ayuda a la toma de decisiones y manuales con líneas-guía que permitan a los agricultores de invernadero de zonas frías (ej. Holanda o Hungría) y de zonas de inviernos más suaves (ej. Almería, como representante de la zona Mediterránea) reducir al mínimo el uso de combustibles fósiles. La empresa BASF ha desarrollado un nuevo plástico para cubierta de invernadero con absorción de la radiación en la franja NIR (en época cálida es en gran medida responsable del excesivo calentamiento del invernadero) y cuya aplicación sería suplir los sistemas de sombreo tradicionales no selectivos (ej. Blanqueo). Este prototipo se ha evaluado en la Estación Experimental de la Fundación Cajamar, para estudiar su efecto sobre el microclima y la bioproductividad de un cultivo de tomate de ciclo largo.
Más de 200 técnicos y especialistas de Andalucía, Región de Murcia y Comunidad Valenciana principalmente asistieron a la Jornada organizada para llevar a cabo la transferencia de conocimiento del conjunto de novedades y avances que este proyecto ha generado en aras de una agricultura que hoy está considerada la más competitiva y de calidad a nivel internacional.
La doctora Cecilia Stanghellini, procedente de Holanda (Wur), resumía al inicio de esa jornada la satisfacción de saber que se habían logrado los objetivos y que es posible cultivar más, cultivar mejor, ahorrar en los consumos de agua, de energía, de fertilizantes o de productos fitosanitarios, “sin que ello suponga un aumento de los costes de forma que las mejoras sean económicamente viables. Hoy sabemos que eso es posible y me hace muy feliz”.
Previamente habían intervenido en la presentación el presidente de Cajamar, Antonio Pérez Lao, y el presidente del IFAPA, Francisco Javier de las Nieves. Pérez Lao destacó el esfuerzo investigador, que se desarrolla desde el año 2008, en todo aquello susceptible de mejorar los rendimientos de los invernaderos, resaltó la apuesta permanente de Cajamar por la agricultura y enfatizó la importancia de que los resultados de estas investigaciones tengan una aplicación real en la agricultura almeriense y europea.
De las Nieves, por su parte, destacó la unión de fuerzas que ha supuesto trabajar junto con Cajamar, Coexphal y el resto de instituciones públicas y privadas involucradas en este proyecto, y dio una importancia definitiva a la divulgación y aplicación de los resultados “porque la investigación cobra sentido si logramos que se produzca la transferencia de resultados y del conocimiento adquirido por los investigadores”.
Recordó también que en los últimos años la Junta ha desarrollado más de 450 proyectos de investigación agraria, con 14.000 alumnos en Andalucía y otros 80.000 en acciones derivadas de esas investigaciones. Jan van der Blom, director del laboratorio de Coexphal, destacó el hecho de que con este tipo de trabajos “hemos conseguido resultados excelentes, que además recaen en un sector capaz de asumir con rapidez la incorporación de nuevas técnicas, “como ha demostrado asumiendo el control biológico de forma masiva en poco tiempo”.
De la suma de todos esos esfuerzos, de las sinergias de cientos de investigadores, y del apoyo de grandes grupos como Basf, Hortimax o el italiano Perlita, ha nacido un nuevo modelo de explotación protegida, un sistema de futuro que todos llaman el “invernadero perfecto”.
Entre las conclusiones que pueden extraerse está el peso de los fertilizantes que suponen una carga importante en todas las categorías de impacto en España; en este sentido, los sistemas cerrados de agua podrían implementarse. Por otro lado, la fabricación del sustrato juega un importante papel medioambiental. Según el informe del proyecto, el reciclado de sustrato usado y la reducción del volumen de sustrato aplicado por planta son muy recomendados. Además, el consumo de energía para calefacción en invernadero de tomate es una cuestión muy considerada.
Respecto a la estructura del invernadero, la gran cantidad de acero que contiene se refleja en los resultados. Su impacto medioambiental se podría reducir si se extiende la vida útil del invernadero y se aumenta la productividad. En cuanto a la valoración económica se determinó el output total, los costes y los resultados financieros netos. El análisis coste-beneficio ofreció las siguientes consideraciones: el equipamiento y la mano de obra fueron los componentes más elevados del gasto; cuando no se usa la cogeneración, el coste de energía es más alto en los Países Bajos debido al consumo de gas natural, por lo que deberían dirigirse los esfuerzos al ahorro energético para reducir este ítem, y la mayor eficiencia en las dosis de fertilizantes podrían reducir los costes de fertilizante.
A través del análisis de alternativas en cada escenario, el estudio concluye que se consiguen mayores reducciones del impacto medioambiental reduciendo el consumo de energía, aumentando la productividad o combinando distintas alternativas de mejora. Los resultados económicos muestran que en algunos casos la reducción de inputs puede ser también interesante. También deberían emplearse más esfuerzos en la implementación de mejoras de manejo tecnológico e investigación.
El proyecto EUPHOROS, acrónimo de Uso Eficiente de Inputs en Horticultura Protegida (Efficent Use of Inputs In Protected Horticulture), se desarrolla dentro del 7º Programa Marco de la Unión Europea y cuenta entre sus participantes con Universidades, Centros de Investigación y Empresas de reconocido prestigio que en Europa desarrollan su actividad en el ámbito de la Horticultura Protegida. Este proyecto, de cuatro años de duración (2008-2012), tiene un ámbito europeo y para ello, sus estudios y desarrollos se llevarán a cabo en tres condiciones climáticas, económicas y medioambientales, diferentes: España, Holanda y Hungría.
El objetivo general del proyecto es desarrollar un sistema productivo para la agricultura en invernadero que sea sostenible, en el que se elimine la necesidad de energía fósil y la emisión al medio de agua y fertilizantes, se minimice la huella del carbono, se reciclen los sustratos utilizados y se reduzca al mínimo el uso de productos fitosanitarios, manteniendo alta productividad y eficiencia en el uso de recursos.
El proyecto Euphoros es uno de los más importantes en los que la Estación Experimental de la Fundación Cajamar participa actualmente, siendo los componentes:
1 Wageningen UR- Greenhouse Horticulture (WUR), Holanda
2 Institut de Recerca I Tecnologia Agroalimentàries (IRTA), España
3 Università Degli Studi di Pisa (UNIPI), Italia
4 University of Warwick (WAR), Reino Unido
5 Estación Experimental Fundación Cajamar (EEFC), España
6 Applied Plant Research (WUR), Holanda
7 Ciba Specialty Chemicals (CIBA-Basf), Suiza
8 GroGlass (GROGLASS), Lituania
9 HortiMaX b.v. (HORTIMAX), Holanda
10 Perlite Italiana (PERLITE), Italia
11 Mòrakert Producer Organisation (MORAKERT), Hungria
12 Terra Humana (TERRA), Hungría
En el proyecto se desarrollan herramientas y sistemas innovadores que permitirán reducir el consumo y los residuos de energía, agua, fertilizantes y pesticidas. El equilibrio entre economía y medioambiente se consigue cuantificando la reducción en el uso insumos (recursos) y la emisión de carbono producida por cada componente, junto con sus consecuencias financieras y económicas.
Se han instalado, ensayado, realizado ajustes y evaluado, para los cultivos elegidos como representativos para el estudio (tomate y/o rosa): equipos, materiales de cubierta, técnicas de cultivo, sistemas de monitoreo y control en Holanda, España y Hungría. La participación de 5 socios comerciales y de una gran organización de productores garantiza la rápida implementación de los resultados más prometedores. El compromiso de involucrarse por parte de los de estamentos locales debe proporcionar retro-alimentación, y las actividades de difusión, como workshops nacionales e internacionales y un curso de formación, han sido incluidos para asegurar la transferencia de los resultados del proyecto al mercado y su aceptación.
La Estación Experimental de la Fundación Cajamar participa en este proyecto en el área de Energía, cuyo objetivo es desarrollar tecnologías, herramientas de ayuda a la toma de decisiones y manuales con líneas-guía que permitan a los agricultores de invernadero de zonas frías (ej. Holanda o Hungría) y de zonas de inviernos más suaves (ej. Almería, como representante de la zona Mediterránea) reducir al mínimo el uso de combustibles fósiles. La empresa BASF ha desarrollado un nuevo plástico para cubierta de invernadero con absorción de la radiación en la franja NIR (en época cálida es en gran medida responsable del excesivo calentamiento del invernadero) y cuya aplicación sería suplir los sistemas de sombreo tradicionales no selectivos (ej. Blanqueo). Este prototipo se ha evaluado en la Estación Experimental de la Fundación Cajamar, para estudiar su efecto sobre el microclima y la bioproductividad de un cultivo de tomate de ciclo largo.
Más de 200 técnicos y especialistas de Andalucía, Región de Murcia y Comunidad Valenciana principalmente asistieron a la Jornada organizada para llevar a cabo la transferencia de conocimiento del conjunto de novedades y avances que este proyecto ha generado en aras de una agricultura que hoy está considerada la más competitiva y de calidad a nivel internacional.
La doctora Cecilia Stanghellini, procedente de Holanda (Wur), resumía al inicio de esa jornada la satisfacción de saber que se habían logrado los objetivos y que es posible cultivar más, cultivar mejor, ahorrar en los consumos de agua, de energía, de fertilizantes o de productos fitosanitarios, “sin que ello suponga un aumento de los costes de forma que las mejoras sean económicamente viables. Hoy sabemos que eso es posible y me hace muy feliz”.
Previamente habían intervenido en la presentación el presidente de Cajamar, Antonio Pérez Lao, y el presidente del IFAPA, Francisco Javier de las Nieves. Pérez Lao destacó el esfuerzo investigador, que se desarrolla desde el año 2008, en todo aquello susceptible de mejorar los rendimientos de los invernaderos, resaltó la apuesta permanente de Cajamar por la agricultura y enfatizó la importancia de que los resultados de estas investigaciones tengan una aplicación real en la agricultura almeriense y europea.
De las Nieves, por su parte, destacó la unión de fuerzas que ha supuesto trabajar junto con Cajamar, Coexphal y el resto de instituciones públicas y privadas involucradas en este proyecto, y dio una importancia definitiva a la divulgación y aplicación de los resultados “porque la investigación cobra sentido si logramos que se produzca la transferencia de resultados y del conocimiento adquirido por los investigadores”.
Recordó también que en los últimos años la Junta ha desarrollado más de 450 proyectos de investigación agraria, con 14.000 alumnos en Andalucía y otros 80.000 en acciones derivadas de esas investigaciones. Jan van der Blom, director del laboratorio de Coexphal, destacó el hecho de que con este tipo de trabajos “hemos conseguido resultados excelentes, que además recaen en un sector capaz de asumir con rapidez la incorporación de nuevas técnicas, “como ha demostrado asumiendo el control biológico de forma masiva en poco tiempo”.
De la suma de todos esos esfuerzos, de las sinergias de cientos de investigadores, y del apoyo de grandes grupos como Basf, Hortimax o el italiano Perlita, ha nacido un nuevo modelo de explotación protegida, un sistema de futuro que todos llaman el “invernadero perfecto”.
Entre las conclusiones que pueden extraerse está el peso de los fertilizantes que suponen una carga importante en todas las categorías de impacto en España; en este sentido, los sistemas cerrados de agua podrían implementarse. Por otro lado, la fabricación del sustrato juega un importante papel medioambiental. Según el informe del proyecto, el reciclado de sustrato usado y la reducción del volumen de sustrato aplicado por planta son muy recomendados. Además, el consumo de energía para calefacción en invernadero de tomate es una cuestión muy considerada.
Respecto a la estructura del invernadero, la gran cantidad de acero que contiene se refleja en los resultados. Su impacto medioambiental se podría reducir si se extiende la vida útil del invernadero y se aumenta la productividad. En cuanto a la valoración económica se determinó el output total, los costes y los resultados financieros netos. El análisis coste-beneficio ofreció las siguientes consideraciones: el equipamiento y la mano de obra fueron los componentes más elevados del gasto; cuando no se usa la cogeneración, el coste de energía es más alto en los Países Bajos debido al consumo de gas natural, por lo que deberían dirigirse los esfuerzos al ahorro energético para reducir este ítem, y la mayor eficiencia en las dosis de fertilizantes podrían reducir los costes de fertilizante.
A través del análisis de alternativas en cada escenario, el estudio concluye que se consiguen mayores reducciones del impacto medioambiental reduciendo el consumo de energía, aumentando la productividad o combinando distintas alternativas de mejora. Los resultados económicos muestran que en algunos casos la reducción de inputs puede ser también interesante. También deberían emplearse más esfuerzos en la implementación de mejoras de manejo tecnológico e investigación.
Actividad relacionada:
Seminario Uso Eficiente de Inputs en la Horticultura Protegida9 de Febrero 2012 a las 9:45h
Ver Cesta






Descarga:







